lunes, 13 de septiembre de 2010

100 Amores... Pobres ustedes.

¿Amor? ¿Qué es eso?

Ella era de esas cosas que el tiempo sabe cuidar, y hacer cada vez más preciosa, él fue siempre el mismo, siempre el egoísta atolondrado, preocupado solamente por su propia satisfacción.
Se habían conocido casi por casualidad, ella era feliz, él también, cada uno en su mundo en su porvenir, siempre idealizando; pero él tenía el maldito problema, ese que hace que los hombres pierdan su encanto y sean “Hijos de puta”, pero que a la vez crea el más llamativo de los hechizos, el más bello de los desafíos para las mujeres…
Él, simpático, chamuyero, cara rota, encarador, despreocupado y absolutamente gracioso, sabía qué decir, y no le interesaba en lo más mínimo el sentir ajeno, con el solo “mientras no se entere está todo bien”, cubría su conciencia, o pretendía hacerlo.
Ella, simple, bella por demás, enamoradiza, crédula, siempre siendo la nena de mamá, jamás había tenido la posibilidad de cruzarse con alguno de estos “Don Juanes” que merodean por ahí (él no fue ni será jamás el primero, ni el último), se tropezó aquella vez, con su sonrisa de cristal, y él vio en ella esa magia, esa inocencia que le encantaba, esa maravilla que hacía que pierda la noción…
Su juego iniciaba otra vez, siempre con el mismo afán, el de no rendirse, porque se denominaba remador, se denominaba trotamundos, era insoportable, pero de tan insoportable se hacía encantador para el público femenino…
Entre chistes, y manoseo, entre poderío y revancha, creó el mas magnifico de los escenarios para cometer su acto, para hacer su obra, la del pibe todo bien, despreocupado, simpático y soltero, ese que se la juega de galán de medio mundo, y que sabe de la vida, porque “sufrió”…
Pero a veces, no saber hasta donde ir, conlleva a la peor de las escenas, cuando un corazón, pretende romperse, o lo hace efectivamente; nunca supo calcular muy bien el daño que causaba, ni mucho menos arrepentirse honestamente de eso. Y las mujeres, que aman ese juego, que se atolondran ante la adrenalina que crea el prohibido, el no indicado, caerían una y otra vez…
Pero esta en particular, fue lo suficientemente lejos, él (“inconcientemente”) provocó que deje a su novio, que no se arrepienta de eso, siempre con el sutil castillo de la sonrisa, logró que ella (crédula) le pronuncie “te amo” mirándolo fijamente a los ojos, y a él no se le movió el alma, porque quizás ya no lo tenga, pero se dio cuenta que finalmente había hecho lo que sabía hacer…
Su novia supo, el quilombo se inició, las charlas y las lágrimas, el llanto y la desesperación de no saber.
Pero su novia lo amaba lo suficiente, así que no fue más que un “perdón”, y la pequeña estaba lo suficientemente enamorada, así que cuando él, carismático y aturdidor le sonrió nuevamente, ella no pudo más que devolverle el gesto, y besarlo con pasión… de la única manera que sabía hacerlo…

♦ Pobres ustedes, atados a las reglas y la lógica del amor y la fidelidad, porque sabrán con el tiempo, que eso CASI no existe…
♦ Pobres USTEDES, que creen que las mujeres y los hombres ajenos lo son todo, porque entenderán tarde (quizás ni lo hagan) que esa que tienen durmiendo a su lado, es la que más los engaña…
♦ Pobres, pero POBRES TODOS ustedes, que ya no creen en el amor, sino en el acto que pronuncian, y en las consecuencias que conlleva..

Pobres de verdad, los que no tengan a quien amar, y benditos aquellos que sueñen con hacerlo…

Ah.. Gracias por leer.

2 comentarios:

Luna dijo...

Todavía hay tipos así?

No sé. Ni siquiera puedo pensar que haya mujeres que los aguanten.

Besos

http://lavidaenpixeles.blogspot.com/

Fay .· dijo...

pensar que hay hombres asi, que no respetan a nadie ni a nada, que rabia me da, u.u un beso enorme ;)