Una vez más como de costumbre, mil cosas cruzaban su aturdida cabeza, la nueva personita era más complicada de entender, más tentadora, más grande, no más bella, pero hermosa como persona, tierna, dulce, simpática, adorable, difícil, y con una cara de culo que rompería cualquier enojo; sin demasiadas vueltas o retrasos esta vez lo hizo mucho mas simple, se acercó como un caballero, la miro a los ojos mientras ella mantenía esa hermosa cara de enojo, sin esbozar ni una sola sonrisa, y le dijo:
“No esperaba demasiado de esto, no parecía tan interesante, no sos quizás la mujer de mis sueños o mi vida, pero no puedo dejar de mirarte, no puedo dejar de pensar que estas hermosa cada mañana, despeinada o desarreglada, siempre con la misma ropa, sonriente, cariculica, maquillada o con un simple delineador, sos lo mas interesante en mi vida y no te puedo escapar, ni a vos ni a lo que siento, por ahora es chico, pero me asusta seguir con esto, ahora bien a vos te interesa en algún aspecto el hecho de que yo me muera por vos?”
Ella permaneció atónita, sin poder expresar palabra y él retruco: “Bueno, por lo menos ahora lo sabes…”
Valor Damián, valor…
Gracias por leer.
El día en que me quieras.
Hace 10 años